Presentación - segunda parte
Entrevista en Onda Cero Marbella
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Bajo mi punto de vista, el primer error que comete, y posiblemente el más grave, es lo que da a entender en el título. Es decir, establecer el BDSM como parafilia, y mezclar conceptos (confundirlo con una mera práctica sexual), cuando claramente no es una parafilia. Y para llegar a esa conclusión no hace falta, como usted dice que ha hecho, un estudio extenso o concienzudo de dos años, sino simplemente un poco de sentido común y de interés.
Así que se lo voy a intentar aclarar de una vez por todas:
Una parafilia es un patrón de comportamiento sexual en el que la fuente predominante de placer no se encuentra en la cópula, sino en alguna otra cosa o actividad que lo acompaña. Por ejemplo, ciertas prácticas sexuales, como el sexo oral o la masturbación, fueron consideradas parafilias hasta mediados del siglo XX, aunque hoy en día se consideran prácticas normales. Por tanto, la práctica de algunas conductas sexuales inofensivas aunque poco comunes no implica una parafilia por si misma. Por ejemplo cuando:
-Estas prácticas sexuales no sean la única forma con la cual la persona alcanza goce sexual y puede obtener un orgasmo.
-Si estas prácticas sexuales no causan daño físico, psicológico, económico, etc., a la persona que la practica o a las personas que están involucradas en la práctica
-Cuando los involucrados son personas conscientes y voluntarias que participan del acto de forma consensuada.
Aquí cabe recordar, y usted lo reconoce de pasada en el libro, pero lo mezcla en el título, en la presentación del mismo, y en todas sus conclusiones ... que para que una relación pueda ser considerada BDSM, tiene que cumplir 3 normas básicas. Debe ser SSC: sensata, segura y consensuada. Por tanto .. si no cumple alguna de esas 3 normas, no es una relación BDSM.
Así que, evidentemente, el BDSM no puede ser considerado una parafilia, como usted dice en el título de su libro y como deja entrever en cada entrevista que da.
Además, en las relaciones BDSM se puede aceptar el dolor (o no, ya que no es obligatorio) pero jamás se acepta el daño físico, psicológico o emocional. Es decir, si hay dolor es porque a ambas partes les resulta placentero.
Por otra parte se empeña en describir el BDSM como una opción sexual, cuando es mucho más que eso.
Llamamos BDSM a una forma diferente de establecer una relación entre adultos. Y dicha relación, como ya le he explicado, debe ser sensata, segura y consensuada (otro error de bulto: la traducción correcta del inglés “sane”, en el marco BDSM ... es sensata, y no sana, como repite una y otra vez en su libro y en su presentación). Por tanto, el abuso no tiene cabida en el BDSM. Sería otra cosa, pero no una relación BDSM. ( estoy simplificando los términos para que los pueda, de una vez, entender y darse cuenta de sus errores así que no le voy a explicar términos como racsa, metaconsenso etc )
Partiendo de esa base común, el SSC, los participantes de cada relación BDSM, la forman en función de sus gustos, características y necesidades. Y podrá haber tantos tipos de relación BDSM casi como participantes, ya que hay gustos y necesidades diversas. Pero ni obligatoriamente tiene que estar ligada únicamente al dolor, ni únicamente al sexo. Es decir, como en el resto de relaciones habrá relaciones BDSM más ocasionales, más basadas en el sexo, y otras más estables, con otros muchos matices, incluso relaciones BDSM sin sexo, o relaciones BDSM 24/7 o incluso parejas estables BDSM, dónde el sexo solo forma parte de una de tantas actividades de las que disfruta la pareja.
Por tanto, y como resumen, el BDSM no es únicamente una práctica sexual, ni es, en ningún caso una parafilia.
Una parafilia es, por ejemplo, el exhibicionismo, dónde la persona que se exhibe no consensúa la práctica a realizar, o el necrófilo por la misma causa. O el sádico despiadado que fuerza a sus víctimas y goza torturándolas contra su voluntad, o violándolas e incluso matándolas. Pero todo eso no tiene nada que ver con las relaciones BDSM. NADA ¡¡ Y desde luego, para la comunidad BDSM, su libro, con ese tipo de comparaciones, resulta ofensivo.
También define las relaciones BDSM como relaciones fuera del amor. Dando por hecho que entre dos personas con gustos BDSM no hay sentimientos. Nada más lejos de la realidad. Precisamente la mayoría de las relaciones BDSM se basan en lo que sentimos y en el vínculo emocional que eso que sentimos nos produce. En cualquier tipo de relación, el amor es siempre difícil de definir y de medir, por lo que juzgar tan ligeramente que las relaciones BDSM lo excluyen, es cuando menos, poco riguroso
(Lógicamente es posible que, entre los muchos tipos de relaciones BDSM, haya alguna basada únicamente en aspectos físicos y no en emocionales, pero no son, ni mucho menos la mayoría de relaciones BDSM, al contrario, son una minoría.)
Luego, seguido, habla de sectas, de una psicóloga de Madrid preocupada en comportamientos sectario, secretismo, la gente que entra luego no habla del tema, que deja de tener relaciones con su entorno.. y que todo ello son síntomas de estar en una relación sectaria. Y así, dejando caer que el BDSM tiene relación con todo lo que menciona. Eso sí, sin dar un dato concreto, una secta concreta, o un ejemplo, dentro del BDSM, concreto. Lógicamente no lo hace, simplemente porque es imposible, ya que no existen esos comportamientos dentro del mundo BDSM. Luego toma como referencia una película Eyes wide shut (pura ficción) para explicar que ese ambiente, esa tensión psicológica que se aprecia en el film, en algunas escenas es lo que gusta a estos “grupos”. También mezclando fantasía con realidad, y dejando ver que esos gustos tienen que ver con el mundo BDSM ... cuando no es cierto.
Es tan amplio el mundo BDSM, es decir, la cantidad de tipos relaciones son tantas como personas que lo componen…no hay una sola forma de relación, ni algo fijo …depende de las personas que componen la relación, de sus gustos, etc…es un mundo muy amplio, variado, y no todas las personas hacen exactamente lo mismo. Pero lo que si nos une a todos es que nos acercamos a este mundo libremente, que una vez conocido libremente se decide vivirlo o no, y que libremente se toman las decisiones, ante todo somos personas, hombres y mujeres con gustos parecidos o no, pero desde luego libres para elegir lo que nos gusta, y libres para rechazar lo que no nos gusta. Por eso tampoco entiendo como establece la unión entre el BDSM y las sectas…, y en la presentación hace mención de sectas, abusos psicológicos, organizaciones destructivas, nada más lejos de la realidad, el BDSM no es maltrato, no se concibe nada que no sea consensuado, y elegido libremente. Básicamente somos más felices teniendo este tipo de relaciones, somos mejores personas, y para nada se deja de lado la vida social, laboral…le aseguro que somos mujeres y hombres normales, sin traumas , ni problemas de autoestima, (por lo menos no más que cualquier otra persona) con nuestros trabajos, amigos, familias.…altos, bajos, guapos, feos….pero con un sentir diferente por ejemplo al de usted, eso no nos hace mejores ni peores, pero no nos meta en el saco de relaciones destructivas, abusos y parafilias!!!
En algún momento hace mención como echándose las manos a la cabeza y diciendo eso de “ con el trabajo que hemos hecho las mujeres durante tantos años…”, y realmente tampoco tiene relación ese comentario hablando del BDSM. En mi opinión no tiene nada que ver con el género, más bien pienso que es cosa de roles. Hay hombres dominantes, mujeres dominantes, hay sumisas hay sumisos hay switch…absolutamente nada que ver con los derechos de unas y de otros…, el respeto que se tiene a la persona va por delante del rol. Insisto las relaciones son consensuadas, donde la comunicación es importante, básica y donde cada uno expone sus pensamientos, formas de sentir, gustos, límites, etc…, no se hace nada que no esté hablado y consensuado, y nada en contra de la voluntad de nadie.
Y olvida totalmente que una mujer puede ser dominante y establecer una relación BDSM con hombres o mujeres sumisas. Así que no hay un único patrón fijo, por mucho que a usted le cueste entenderlo.
Tiene razón en que es un mundo totalmente desconocido, y serían de agradecer libros o estudios pioneros que cuenten la verdad, y que traten con respeto este mundo y no lo que usted ha hecho. No sé si han sido sus gustos personales, sus prejuicios o ambas cosas, los que han hecho que se hable, con tanta ligereza de un mundo totalmente desconocido para usted. Intentando revestirlo de un esfuerzo científico de dos años, cuando, y a los resultados me remito ..., falta rigor y conocimiento en casi cada una de sus frases. Así que en lugar de dar luz, lo único que está consiguiendo con ese libro es desinformar y confundir más a toda persona que lea su libro o oiga sus presentaciones o entrevistas.
Parece que el libro de las 50 Sombras de Grey, supongo que se refiere a la trilogía, fue uno de los detonantes que le llevaron a escribir el libro que nos ocupa, y también el caso de una señora que, de una forma poco deseable, se enteró de los gustos BDSM de su hija.
En el caso del libro le diré que, literatura erótica-pseudo BDSM hay bastante, a algunos les gustará más a otros menos….bueno son libros, y por tanto, pura fantasía etc….pero como bien sabrá, la realidad y la ficción son bien distintos, y si sirven para que el personal se aficione a la lectura pues bienvenidos sean…pero de ahí a pensar que eso es BDSM dista un mundo. Le aseguro que la mayoría de la gente BDSM, no se ve identificada, en absoluto, con lo que en esa trilogía aparece. Así que si, como dice, ha escogido como referencia del mundo BDSM real, una obra basada en la fantasía y que poco o nada refleja del BDSM real ... vuelve a cometer otro desafortunado error.
Y en el caso de la señora que sorprende a su hija practicando BDSM, a mi me llama la atención que pare a preguntarse el porqué a la hija le puede gustar el BDSM. En lugar de meditar el motivo por el que una madre no respeta los gustos de su hija, que no hace daño ni mal a nadie (ya sean BDSM, sean gustos homosexuales, sean relaciones abiertas ... o lo que sea) y va contando su experiencia a alguien que se mofa y escandaliza de sus gustos y los difunde por la red, y los nombra como un fenómeno paranormal, en cada entrevista a la que acude. Todo esto me parece mucho más grave que el hecho de que una mujer, mayor de edad, decida libremente establecer el tipo de relación que le hace feliz de forma serena, sensata y consensuada. El único matiz en el que estoy de acuerdo, es que me resulta triste que la hija no pueda confiar en su madre y hablar libremente del tipo de relación que le hace feliz y que, debido a los prejuicios de la madre, ésta tenga que enterarse de esa forma tan poco deseable, en lugar de una forma más civilizada y normal.
Resumiendo: La libertad de las personas, los derechos humanos y la dignidad se manifiestan en que todos los seres humanos, todos únicos e irrepetibles, cada uno con nuestras peculiares circunstancias, podamos crecer y desarrollarnos buscando la felicidad, siempre respetando a nuestros semejantes.
Me parece insultante que en una entrevista en la que se va a hablar de un tipo de relaciones libremente elegidas entre adultos no dejen de aparecer burdas insinuaciones a malos tratos durante el desarrollo, sectas, drogodependencias, violencia de género, etc. Las relaciones BDSM, que son mucho más que meras prácticas sexuales poco convencionales, aunque también las incluyen, son libremente elegidas. Los que disfrutamos viviendo nuestra fantasía en un entorno seguro, sensato y consensuado tenemos la gran fortuna de poder vivir nuestros sueños y profundizar en nuestro interior conociéndolos a nosotros mismos más profundamente cada día. Nuestros roles los elegimos nosotros, según nuestra manera de sentir, por lo que sus vulgares insinuaciones sobre que las mujeres son sometidas en lugar de luchar por la igualdad demuestran un total desconocimiento de nuestro mundo, ya que tanto hombres como mujeres elegimos nuestro papel, dominante o sumiso, según nuestra forma de sentir.
1 comentario:
Hola, buenas noches.
Bajo mi punto de vista, considero que lo desconocido tiene dos posibles extremos, o atrae o asusta y aleja.
Sin hacer alusión a la Señora y sí generalizando diré que la mayoría de las personas somos de mente estrecha y eso nos lleva a ver los límites en un horizonte que es infinito.
Una buena investigación lleva en sus bases lo científico, pero también acercarse a las personas que estan involucradas directamente.
Las relaciones BDSM van mucho más allá de solo sexo, para nada es un retroceso en la mujer, es un avance kilométrico en las relaciones de pareja, donde se involucra mente, cuerpo y alma.
El tema da para mucho más, sólo deberíamos entender que debe existir un respeto y tolerancia, que los adultos tomamos decisiones y lo hacemos en pleno uso de nuestras facultades mentales
Un saludo
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